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¿Te imaginas tener un súper poder?

Imagina tener el súper poder de tomar las riendas y control absoluto de esa importante

entrevista de trabajo que llevas tanto tiempo esperando. Imagina sentirte tan seguro y tan

confiado cuando vayas a hablar con esa


persona que te gusta y tener la certeza de que el resultado será positivo, mejor de lo que podrías haber imaginado, suena bien, ¿cierto?



¿Y se dejas de imaginar?, ¿Qué pensarías si te digo que todos tenemos ese poder? Lo único que necesitas es saber cómo utilizarlo. Sí, así como lo estás leyendo, TODOS, absolutamente todos tenemos el súper poder de la primera impresión.


Antes de continuar, quiero compartir contigo la definición de lo que es la primera impresión,

según la RAE: Opinión, sentimiento, juicio que algo o alguien suscitan, sin que, muchas veces, se puedan justificar. Tengo la impresión de que quiso engañarnos.


¿Alguna vez te ha pasado algo parecido? Que, sin ninguna razón aparente o racional, te sientas incómodo con una persona que acabas de conocer o ¿quizás llegas a un lugar nuevo y sientes unas ganas incontrolables de salir corriendo? Por el lado contrario, seguramente también has experimentado esa conexión positiva e inexplicable al conocer a alguien, esa química y sensación que tendemos a expresar con la siguiente frase: “…es como si lo conociera de toda la vida”.


Esa sensación, esa conexión positiva o negativa, es nuestro cerebro haciendo de la suyas, es

como una especie de atajo que él toma al conocer a alguien para evaluar en un suspiro si podemos confiar o no en esa persona que apenas observamos y escuchamos por primera vez.


Ciertamente, para tener una evaluación fiable, necesitaríamos meses y hasta años para saber qué tan confiable es una persona pero nuestro cerebro en ese afán de protegernos no tiene tiempo que perder y está programado para llegar a una conclusión rápida, aún cuando en ese momento no cuente con mucha información, salvo esa primera impresión.


Yo no soy así

Probablemente en este momento estés pensado: “no, yo no soy así, yo no emito juicios tan

rápidos”. Pero también es en este momento en el que debo decirte que sí lo haces y no eres el único, TODOS lo hacemos y es algo completamente natural. Cuando emitimos un juicio sobre una persona que acabamos de conocer, nuestro cerebro e instinto están funcionando con total normalidad.


Ese instinto inmediato, inconsciente e irracional es parte del mecanismo humano de

supervivencia. Es el lugar donde se generan todas esas decisiones emocionales basadas en

nuestras experiencias vitales. Es el sistema límbico o lo que llamamos coloquialmente intuición.


Pues bien, ese sistema procesa la información para evaluar y detectar una posible amenaza.

Nuestra intuición es la que nos permite actuar rápidamente cuando se presenta algo "nuevo" o “desconocido”. Pero, ¿Cómo se activa el sistema límbico o intuición? Muy simple, ordenando la información superficial para después hacer comparaciones rápidas. Nuestras experiencias, percepciones, miedos, personalidad, recuerdos, cultura e ideas preconcebidas influyen en la formación de esas comparaciones.


En cuestión de segundos (sí, segundos), nuestro cerebro genera comparaciones rápidas con

ayuda de las emociones. Por ejemplo: cuando conoces a alguien que te recuerda a esa niña que te hacía llorar en el cole o quizás a una persona que te recuerda a tu madre por el tono cálido de su voz. Incluso, el juicio rápido te permite determinar en segundos si esa persona que viene caminando hacia ti es amigable o si por el contrario, representa un peligro.


Según los psicólogos nos lleva milésimas de segundos formarnos una opinión. La imagen externa representa el 55% de la primera impresión, 38% lenguaje no verbal y solo el 7% el lenguaje oral. Por eso es tan importante tener una buena imagen y que ésta vaya acorde con el contenido.


La combinación ganadora: imagen interna + imagen externa


Nuestra imagen debe ser el reflejo de lo que realmente somos y de todo lo que tenemos por ofrecer. De lo contrario, dará igual todo el talento, estudios y simpatía que derroches porque si no das una buena primera impresión, el mensaje, simplemente, no llegará. ¿El objetivo? Lograr ese equilibrio perfecto entre imagen interna + imagen externa.



"No hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión"


Puede que después de leer toda esta información estés algo sorprendido o desalentado. Es

normal, no es fácil digerir que emitimos juicios de forma tan instintiva y que, además, contamos con tan poco tiempo para causar una buena impresión, sobre todo en momentos cruciales de nuestra vida, como una entrevista de trabajo o una oportunidad única en un momento determinado.


Pero, ¿y si mejor lo vemos de forma positiva?, ¿por qué no utilizar toda esta información a tu

favor? Saber que disponemos de muy poco tiempo, no solo para analizar a otros, sino también para dar una buena primera impresión nos da el SÚPER PODER de adelantarnos y así prepararnos para saber utilizarlo a nuestro favor.


Puedes trabajar el autoconocimiento, entrenar tus puntos menos fuertes, potenciar tus fortalezas y con la ayuda de asesores de imagen también puedes mejorar tu estilo y habilidades sociales.


Como dijo Francis Bacon, “el conocimiento es poder”. Entonces volvemos al principio, ¿por qué no dejamos de imaginar y comenzamos a actuar?


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